Futumomo es una de las figuras favoritas de todo practicante de shibari. Su construcción es sencilla, divertida, y permite múltiples variaciones a la hora de aplicar las cuerdas.
Aún recuerdo la emoción y las risas cuando, hace ya un buen puñado de años, en un taller nos explicaron por primera vez cómo hacer un futumomo.
El profesor continuamente nos repetía: «¡Aprieta, aprieta más!», y los alumnos sudábamos, reíamos y maldecíamos. Fue una clase muy divertida; el profesor venía directamente desde Japón, de tomar clases con Yukimura, lo que le dotaba de un aura de autoridad y sabiduría.
Todos los estudiantes salimos muy contentos con nuestro futumomo.
Con el paso del tiempo fui comprobando que nos habían enseñado a medias la construcción de la figura, y que de las enseñanzas de Yukimura muy poco había entendido nuestro profesor.
En consecuencia, yo estaba cometiendo errores de bulto en la construcción del futumomo. Y lo que es peor, pensando que lo hacía bien y transmitiendo dicho conocimiento errado a otras personas.
Este es un problema recurrente.
Muchas veces nos encontramos con personas que con la mejor intención comparten conocimientos imprecisos, erróneos o en ocasiones totalmente equivocados.
Pero sea por una causa o por otra, lo cierto es que circula una gran cantidad de información errónea sobre el futumomo, con lo que en este artículo haremos una introducción a esta figura y en el curso en línea desarrollamos su aplicación técnica e incluimos una detallada guía paso a paso para varias de sus formas más comunes.
Empecemos por entender qué es un futumomo en shibari.
Básicamente se trata de una restricción en una pierna que lleva el pie al glúteo comprimiendo el muslo.
Y aquí empieza el lío. Unas personas hablan del «talón al culo» e incluso de «fat leg»... lo que en sí es cierto, pero impreciso, y la falta de precisión nos lleva más pronto que tarde al error.
Veamos entonces cuál es su función.
En este caso, una doble función: la primera, restringir los movimientos de la persona atada. Inmoviliza la pierna. Pero además, con una aplicación apropiada de la cuerda provocará una más que interesante estimulación.
Ambas funcionalidades son las que más diversión y gozo proporcionan, siendo esta una atadura popular entre los adeptos al auto bondage.
Pero luego también vemos muchos casos en que esta atadura se emplea en suspensiones, creando escenas llamativas con la persona atada colgando cabeza abajo y sus rodillas apuntando al techo.
Y aquí, por responsabilidad, no podemos pasar por alto advertir sobre los riesgos de hacer tal cosa.
La suspensión exige que tanto quien ata como quien es atado dominen la técnica y comprendan sus riesgos para asumirlos de forma informada.
Ahora, ¿sois conscientes de que colgar todo el peso de una persona de los ligamentos que sujetan el fémur a la cadera es un verdadero disparate?
Fuera de este uso, con los pies y el trasero en el suelo, futumomo es una aplicación de la técnica que nos dará muchas horas de estimulante diversión.
