Curso Online de Shibari Erótico en Español
Sekibaku (責縛) - Shoden (初段)
También disponible::

Al inmovilizar los brazos, no solo se limita la capacidad de acción del tronco superior, sino que también se modifica la postura general del cuerpo y se influye en la respiración, el equilibrio y la percepción del control.

Advertencia previa: las técnicas en las que se inspiran la mayoría de las formas que utilizamos en el shibari se diseñaron en su origen con el fin de torturar o causar daño; es decir, no se tenía en consideración el bienestar ni la seguridad de la persona atada.

Por lo que es fundamental recordar los riesgos que implican y aplicarlas con cuidado y precaución, usando el sentido común.

El agarre inicial se realiza en el antebrazo, ya que es la zona en la que obtendremos una mayor restricción.

Si probamos a hacerlo en el codo o en la muñeca, además de peligroso por el hecho de estar ejerciendo fuerzas sobre una articulación, comprobaremos que es menos eficaz, puesto que permite un mayor movimiento del brazo a la persona atada.

Se trata de buscar el punto más distal al cuerpo que nos proporcione la mejor capacidad de gestión y, en este caso, ese punto es el antebrazo.

En versiones previas de este curso, y en muchos otros sitios, se recomienda "efectuar un pequeño tirón hacia abajo del brazo para, a continuación, rotar ligeramente el hombro, desde nuestro punto de agarre".

En fecha de hoy (abril de 2025) corregimos esta parte del curso. Nos explicamos.

Cuando tiramos "hacia afuera, o abajo" del brazo, lo que hacemos es separar ligeramente el húmero del punto en que se apoya en el hombro, de su base, por así decir.

A priori, este movimiento no tiene nada de problemático. Es más, crear ese espacio en las articulaciones es agradable. Y será necesario siempre que queramos hacer una protracción del conjunto escápula-hombro.

Pero si a continuación rotamos el brazo, lo estaremos rotando con esa separación, y si bien es cierto que ese movimiento no "rascará" la articulación, sí que es muy improbable que cuando el húmero vuelva a su "sitio" lo haga centrado, por lo que no será posible estabilizar la articulación. O si lo hace, será por mera suerte, con lo que estaremos asumiendo unos riesgos innecesarios.

Vamos ahora a ver cómo reducir este riesgo y solventar este complicado paso de "llevar el brazo atrás".

Protracción vs. retracción

Primero entendamos estos dos conceptos asociados a los movimientos en el conjunto hombro-escápula.

En el contexto del conjunto hombro-escápula, los movimientos de protracción y retracción se refieren al desplazamiento de las escápulas (omóplatos) sobre la superficie del tórax:

Protracción:

Es el movimiento en el que las escápulas se desplazan hacia adelante, alejándose de la columna vertebral. Esto ocurre cuando los hombros se llevan hacia adelante, como al empujar un objeto o extender los brazos hacia delante.

Los músculos principales involucrados en este movimiento son el serrato anterior y el pectoral menor.

Retracción:

Es el movimiento opuesto a la protracción, en el que las escápulas se acercan entre sí, moviéndose hacia la columna vertebral. Este gesto se realiza al llevar los hombros hacia atrás.

Los músculos responsables de este movimiento incluyen el trapecio, los romboides y diversos estabilizadores, que conforman la musculatura posterior de la espalda.

Entendamos entonces que en restricciones con brazos atrás estaremos ante una retracción, y aquellas que se forman con brazos delante del cuerpo implican una protracción.

Un inciso: entendamos que aunque nos refiramos a restricciones con "brazos" atrás o adelante, la articulación sobre la que estaremos actuando son los hombros.

Nota:
En este nivel del curso no vamos a tratar las restricciones con brazos a los lados del cuerpo ni sobre la cabeza, ya que para llevarlos a cabo con seguridad, requieren rangos de movimiento que muchas personas no logran alcanzar.

Influencia de las artes marciales

Un factor a analizar y tener en cuenta es la influencia de las artes marciales en el shibari.

Entendamos que las artes marciales no están diseñadas para el sexo, sino para el combate, y por "moderadas" que sean en la práctica, en su espíritu está el conflicto y el incapacitar a tu oponente.

Ciertos estilos de shibari están claramente influenciados por la experiencia en artes marciales de sus maestros. Así, por ejemplo, Yagami Ren aplica técnicas de aikido en su estilo, mientras que en el estilo de Osada Steve es notable su trayectoria en el judo.

Ciertamente, podemos pensar que esa inspiración e influencia de las artes marciales, que están debidamente probadas, es algo bueno, y sí, lo es, pero cuidado.

Alcanzar la maestría en cualquiera de ellas requiere de años de esfuerzo y práctica continuada, y siendo honestos, tiempo es lo que no tenemos.

Paralelamente, el propósito original de cualquiera de estas técnicas "importadas" no apunta hacia la vivencia erótica, sino a derrotar a un oponente en una pelea.

Así, si observamos la mecánica de, por ejemplo, los movimientos empleados para llevar el brazo a la espalda, veremos que o bien están diseñados para derribar hacia adelante a la persona atada, o peor aún, para provocar una luxación en la articulación del hombro.

Cada cual es muy libre de jugar con la dureza y los riesgos que considere aceptables, siempre y cuando cuente con la información adecuada sobre los riesgos y sus consecuencias, e informe del mismo modo a sus compañeros de juego.

Pero como instructores, es nuestra responsabilidad no enseñar técnicas que son intrínsecamente peligrosas y lesivas, sobre todo cuando existen otras opciones más seguras y sencillas para los mismos fines.

Consultas rápidas por Telegram