El shibari se basa, en esencia, en la restricción, pero esta no surge de la cuerda en sí, sino del cuerpo de la persona que se ata. Se trata de una restricción anatómica, que responde y debe adpatarse a la estructura y los límites de cada cuerpo.
Para que la restricción adquiera el matiz erótico que se le atribuye y se desarrolle con seguridad, son necesarias tanto una técnica adecuada como la participación activa de ambas partes: quien ata y, en especial quien es atado.
En este módulo, trabajamos sobre las técnicas corporales que nos permiten establecer restricciones eróticas con seguridad y eficacia.