Curso Online de Shibari Erótico en Español
Sekibaku (責縛) - Shoden (初段)
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Entendamos cuales son los mecanismos que convierten al futumomo en una de las ataduras más interesantes para su uso en el juego erótico.

El porno no es real

El futumomo que normalmente vemos en las fotos de shibari es el que se construye por medio de una flexión de cadera; esto es, con la rodilla por delante de la pelvis.

Pero nosotros, con un propósito erótico, empleamos el futumomo en extensión de cadera, es decir, con la rodilla situada por detrás de la cadera.

¿A qué se debe esta divergencia?

Por una parte, el “shibari japonés” procede y tiene su principal uso en la industria del porno, específicamente con mujeres atadas.

En dicha industria, interesa mostrar explícitamente los genitales, y una de las mejores formas de hacerlo es abriendo las piernas, separándolas y adoptando posiciones similares a la letra M.

Así pueden obtener un plano detallado de los genitales.

Pero, anatómicamente, y especialmente en personas con genitales internos, esto es todo menos estimulante.

Esa postura es, por naturaleza, expulsiva; es decir, es la adoptada durante el parto para facilitar la expulsión del bebé.

Para permitir la expulsión, el suelo pélvico se relaja y se elonga.

Por el contrario, si el cuerpo adopta una posición de extensión de cadera, el suelo pélvico aumenta su tensión basal, que se incrementa gracias a la activación de la musculatura circundante.

En el caso de contar con genitales internos, el clítoris se verá “masajeado” por el aumento de la tensión, provocando una estimulación indirecta.

Para quienes cuentan con genitales externos, la estimulación vendrá por la activación de la zona perineal y de la tensión en la región inguinal. Es menos marcada, pero, bien gestionada, igual de funcional.

Otra fuente de estimulación es la presión ejercida en la cara interna del muslo al atar, que se consigue al comprimir las estructuras musculares de la pierna que están ancladas en el suelo pélvico, transmitiendo cambios de tensión con cada vuelta de cuerda.

Se trata de una estimulación indirecta, por presión de los propios músculos sobre el suelo pélvico y el efecto estimulador que este causa en los genitales.

No esperes el efecto de un Satisfyer; esta es una técnica que sirve para incrementar la estimulación, pero es la persona que ata quien debe gestionarla para convertirla en excitación y, con ello, incrementar el deseo erótico en la sesión.

Una vez apliquemos las cuerdas, el futumomo tiene una característica muy interesante: al forzar la irrigación capilar en las piernas, especialmente en el muslo, aumenta de forma notable la sensibilidad en la zona.

En cuerpos que, por tener genitales externos, reciben una menor estimulación indirecta en ellos, este será un recurso interesante.

Debe explorarse en cada situación, ya que la reacción de cada persona será diferente.

Pequeños estímulos, como caricias, pellizcos o unas gotas de cera, se verán amplificados, al mismo tiempo que impactos grandes o estímulos fuertes pueden resultar excesivos o incluso dolorosos.

Si queremos tener una sesión más dura y causar dolor, existen otras muchas maneras de provocarlo que no pondrán en peligro la funcionalidad de la figura.

Esta forma combina dureza anatómica, porque mantener la activación en esta postura resulta exigente, con una estimulación sutil y una sensibilización que aumenta progresivamente, aportando una amplia gama de sensaciones muy interesantes.

Sobre la posición del pie

Las fotos posadas siempre nos mostrarán el pie en puntas.

Técnicamente, está comprobado que el pie en flexión (plano) genera más estimulación en el suelo pélvico que el pie en puntas.

Por lo tanto, añadir un estribo o apoyo al pie será siempre interesante.

En el plano biomecánico, la persona atada podrá “empujar” contra el estribo, aumentando la activación muscular, y esta, a su vez, incrementará la estimulación.

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