La primera línea del Kanuki Shibari se caracteriza por sus tres vueltas de cuerda, un uso de las técnicas a la vez funcional y diferenciador visualmente.
Elemento diferenciador
El elemento diferenciador de esta forma salta a la vista: utiliza tres vueltas de cuerda en lugar de las dos con que se forman tradicionalmente los arneses de torso.
No se trata de un simple recurso de márquetin; la vuelta extra tiene dos efectos.
El primero es añadir un extra de soporte a la estructura, lo que permite una mejor gestión de la tensión —necesaria para uso exigente— sin ejercer más presión sobre el cuerpo.
El segundo, más sutil, es un «mayor peso» de la estructura, que tiene mayor impacto sobre el balance de la persona atada.
Esto debe tenerse en cuenta a la hora de construirlo: siendo rápidos y no sometiéndola a una carga extra innecesaria.
Al mismo tiempo, genera una mayor respuesta del cuerpo, lo que siempre es interesante en contexto erótico.
Primera línea - Une no Nawa (上の縄)
Su ubicación en los brazos es sobre masa muscular, apoyando de forma que no ejerzamos tensión ni «hacia adelante» —lo que desestabilizaría el hombro— ni «hacia adentro» —evitando comprimir la cara interna del brazo contra el torso—.
Es decir, tenemos que apoyarla hacia atrás y hacia afuera, lo que puede parecer contradictorio, pero resulta sencillo si entendemos que la cuerda, en este punto, no está envolviendo el brazo sino que lo toca en un solo punto, y la dirección la establecemos gestionando el cuerpo: una mano en la cuerda, la otra en el cuerpo.
Una vez establecida la tensión correcta en el hombro, llevamos la cuerda sobre el pecho, a la altura de la articulación esternoclavicular, que es el punto más alto de la atadura.
En su paso sobre la parte frontal del torso, debemos evitar deslizar o enroscar la cuerda sobre el cuerpo, ya que perderíamos la tensión que garantiza la estabilidad del hombro.
Hay que aplicar la cuerda como si fuese un adhesivo tipo vinilo: de una sola vez, con suavidad, firmeza y precisión.
Al pasar la cuerda sobre el otro hombro nos resultará más fácil, ya que vamos «a favor» del cuerpo; pero igualmente debemos ayudar manejando cuerda y cuerpo para conseguir la misma tensión en ambos lados.
Esto es muy importante: es fácil desarrollar hábitos que hacen que la estructura quede más «apretada» de un lado que del otro, lo que merma considerablemente tanto su eficacia como su confort.
Esta es una forma en la que debemos mantener la dirección en todo momento, por lo que si empezamos reteniendo un brazo, ese será siempre el primero y la dirección de giro quedará marcada por la primera vuelta de cuerda sobre el pecho.
Una vez completada la primera vuelta, al pasar la cuerda a la altura del tallo NO lo retenemos; normalmente la cuerda pasa sobre el propio tallo y repetimos el proceso con las dos vueltas restantes.
La excepción —pasar la cuerda bajo el tallo en lugar de sobre él— se dará cuando, por la anatomía de la persona atada, la estructura tienda a separarse demasiado del cuerpo.
Tallo y nudo - Jiku (軸) Battendome (ばってん止め)
Una vez completadas las tres vueltas, pasamos la cuerda bajo el tallo (ahora si) llevándola suavemente hacia el centro del cuerpo, con un ángulo ligeramente ascendente adaptado a la anatomía de la persona atada.
Como en todos los movimientos, no se trata de tirar ni de arrastrar, sino de ir llevando y ajustando a medida que la persona atada responde.
Al tensar el tallo hacia el centro del cuerpo, se apretará un poco la tercera y última vuelta de cuerda sobre el cuerpo y tirará de los antebrazos hacia arriba.
La persona atada debe responder aumentando la activación, y será su respuesta la que marque hasta qué punto llegar.
En este momento de la atadura podemos apreciar que las dos primeras vueltas de cuerda que envuelven el cuerpo están flojas.
Usaremos el lazo inicial sobrante para recogerlas hacia abajo, tensándolas.
Cuando realizamos ajustes de tensión entre diferentes partes de una misma figura, debemos distribuir la carga entre ambas zonas de acuerdo con la respuesta anatómica de la persona atada.
Por ejemplo, en este caso, parte de las cuerdas de la línea están flojas, otras en tensión, y los antebrazos aparentemente sometidos a carga.
¿Cómo realizamos el reparto? ¿70-30, 50-50, 40-60?
Un buen equilibrio entre ambas partes será lo óptimo. La tensión en la cuerda podemos medirla visualmente; la tensión en el cuerpo también, aunque al ser más subjetiva, el feedback y la comunicación entre ambos serán fundamentales en este paso.
Por último, utilizando el lazo y el sobrante de cuerda aislamos esta primera línea de la atadura con una fricción en X y una vuelta de la cuerda en torno al tallo, justo bajo las líneas.