Es el riesgo y la lesión más comunes cuando entran en juego estas formas, y, por desgracia, hay gran cantidad de información falsa que genera aún más confusión.
¿En qué sentido? Posiblemente esconder que la técnica enseñada tiene fallos y acaba provocando lesiones.
En qué consiste la lesión nerviosa
Las lesiones de los nervios periféricos (por ejemplo, el nervio radial) suelen generar síntomas como adormecimiento, hormigueo, debilidad muscular o pérdida de movilidad, conocidos popularmente como «mano dormida» o «muñeca caída».
Estas afecciones varían en severidad, duración y tratamiento, dependiendo del tipo de lesión sufrida por el nervio.
Las causas más comunes de daño en un nervio son:
Compresión:
Presión prolongada o intensa sobre el nervio, como al dormir con el brazo en una posición incómoda, utilizar unas muletas o, en el caso de un gote, atar apretando el cuerpo en forma de cuadrado, especialmente un brazo contra el otro, o se forman pliegues en la columna.
Traumatismo:
Golpes o cortes que afectan directamente al nervio. En el shibari pueden suceder cuando se sacude el cuerpo o cuelga «a peso muerto» en suspensión.
Estiramiento o tracción:
Movimientos que elongan el nervio más allá de su capacidad.
Este riesgo es más frecuente de lo que parece, ya que la movilidad de los nervios suele ser más limitada que la de los músculos, y, al intentar llevar los brazos a posturas extremas en gote, los nervios se elongan.
Inflamación o enfermedades:
Condiciones como neuropatías previas (acumulativas) u otros procesos de salud que contribuyen a inflamar el nervio y hacerlo más sensible a las otras causas.
En general, si se produce una lesión nerviosa en la práctica del shibari, será una mezcla de todos estos factores, por lo que tendremos que dominar la técnica para minimizar los riesgos en cada uno de los posibles escenarios.
Tipos de lesión (en nervios periféricos)
Leve (neurapraxia):
Hay una interrupción temporal de la conducción nerviosa, pero el nervio no se rompe (el axón y su vaina de mielina están intactos).
Suele provocarla una compresión moderada, como estar en una postura durante mucho tiempo.
Sus síntomas suelen manifestarse como adormecimiento, hormigueo o debilidad, y desaparecen por sí mismos al cesar la causa, pero, según casos y personas, pueden prolongarse incluso días.
En shibari, este tipo de lesión suele afectar principalmente a la vaina de mielina que recubre el nervio; esta es una capa de grasa y proteínas que rodea los nervios periféricos.
Actúa como un acelerante de la transmisión de impulsos por el nervio, al tiempo que protege al axón y asegura que las señales lleguen correctamente a los músculos o la piel.
Cuando esta vaina se daña, la conducción eléctrica se vuelve más lenta o se interrumpe, incluso si el axón sigue intacto.
La recuperación de la mielina suele ser más rápida que la de los axones, pero siempre dependerá de factores como edad, condición física y hábitos.
Media (axonotmesis):
El axón (la parte interna del nervio) se daña, pero la estructura externa (vaina de mielina y tejidos circundantes) permanece intacta.
Su causa común es una compresión intensa y prolongada. Es bastante común en formas tipo gote cuando la técnica no se ejecuta correctamente.
Sus síntomas característicos son una pérdida marcada de sensibilidad y movimiento, que puede ser parcial o total, dependiendo del grado de afectación, y pueden extenderse durante varias semanas.
La recuperación dependerá en gran medida de la edad, la condición física y los hábitos saludables de la persona, ya que la regeneración del axón es relativamente lenta.
Grave (neurotmesis):
El nervio se corta o se daña completamente, incluyendo axones y vainas.
Síntomas
Adormecimiento:
El adormecimiento ocurre porque las señales sensoriales desde la piel no llegan bien al cerebro. La mielina dañada hace que los impulsos «salten» mal o se pierdan, lo que el cerebro interpreta como una sensación anómala (hormigueo) o ausencia de sensibilidad.
Pérdida de movilidad:
La debilidad o parálisis parcial o total sucede porque los músculos no reciben las órdenes del cerebro con la fuerza o rapidez necesarias, lo que limita el movimiento.
Recuperación
Mielina dañada: la recuperación es más rápida (semanas) porque las células pueden reparar la mielina en un proceso llamado remielinización.
Axón dañado: la recuperación es más lenta (meses) porque el axón debe crecer desde el punto de lesión hasta su destino.
La inflamación alrededor del nervio puede prolongar la compresión o la disfunción.
Factores como la gravedad del daño, la edad, la salud general y la causa subyacente (trauma, inflamación, etc.) influyen en el tiempo de recuperación.
¿Qué hacer si detectamos un problema durante la sesión?
Lo primero, mantener la calma, identificar la causa o tipo de problema y buscar su origen para eliminarlo.
Si no lo tenemos claro, desatar, pero de forma ordenada y manteniendo la tensión, ya que, si lo hacemos de forma atropellada, podemos causar que las articulaciones vuelvan de forma brusca a su posición y agraven la situación.
NO aplicar calor. Si hay daño nervioso, el calor aumentará la inflamación y dificultará la recuperación o agravará los síntomas.
Si, pasados unos minutos de eliminada la causa, los síntomas no empiezan a remitir (aquí, como referencia, podemos tomar la sensación de brazo dormido cuando nos levantamos de una siesta), acudir a un profesional.
Dependiendo del sistema sanitario de cada país, el proceso puede ser diferente.
En España, en el sistema de salud público, si acudes a urgencias, te facilitarán antiinflamatorios y calmantes, pudiendo demorarse días la realización de pruebas más precisas, como electromiografía o la consulta con un especialista.
Por lo que, si tienes opción, acude primero a un fisioterapeuta; si tiene especialidad en deportivo, mejor, ya que están más enfocados en solucionar que en diagnosticar, y cuentan con equipación para iniciar el tratamiento activo en el momento. Este tratamiento suele pasar por oxigenar el nervio, aliviar la inflamación o compresiones, y puede proponer una rehabilitación, si es necesaria, para facilitar su recuperación.
En los casos más graves, la cirugía será la única opción, y la recuperación de esas lesiones nunca será plena.
AVISO: No somos médicos. La información aquí facilitada está contrastada con diferentes profesionales y validada con muchos años de práctica en el shibari. Pero no podemos categorizar en estos campos, únicamente informar y recomendar acudir a profesionales si tienes problemas.
Igualmente, si tienes problemas de salud previos, tipo diabetes u otros procesos inflamatorios o autoinmunes, hiperlaxia, endometriosis, problemas en túnel metacarpiano o historial de lesiones previas que afectan a los nervios, avisa. Esto es válido para ambas partes: quien ata y quien es atado.
Y no solo avisa: actúa con responsabilidad y evita someter tu cuerpo a riesgos innecesarios.
Los nervios
Radial
El nervio radial parte del plexo braquial (C5-T1) y recorre el brazo, el antebrazo y la mano.
Su función es controlar los músculos extensores del codo, la muñeca y los dedos, y proporcionar sensibilidad en la parte posterior del brazo, antebrazo y dorso de la mano (excepto los dedos meñique y anular).
Los puntos donde habitualmente se puede dañar son, por frecuencia:
El canal de torsión del húmero, en la cara interna del brazo, donde se apoyan las muletas. Por compresión del nervio entre los propios tejidos y el húmero.
Pinzamiento en la columna por pliegue cervical (por ejemplo, en formas tipo gyaku ebi mal ejecutadas).
Axila y codos, por elongación del nervio o presión de tejidos al llevar la articulación a rango pasivo.
Cubital
El nervio cubital (ulnar) parte también del plexo braquial (C8 y T1), desciende desde la axila por la cara interna del brazo (es el causante del efecto «hueso de la risa»), entra en el antebrazo por el túnel cubital y continúa hasta la mano, donde se divide en ramas superficial (sensitiva) y profunda (motora).
Permite los movimientos finos de los dedos, la fuerza en el agarre y la flexión de muñeca hacia el lado cubital, y proporciona sensibilidad a la cara medial del brazo y antebrazo, así como al meñique y anular.
La incorrecta colocación de cuerdas sobre la zona cubital del antebrazo o llevar la articulación del codo a rango dinámico pasivo suelen ser las causas de lesión de este nervio en el shibari.
Mediano
El nervio mediano se origina en el plexo braquial (C5-T1), cruza el brazo sin emitir ramas importantes; en el codo, pasa por delante de la articulación, desciende por el antebrazo entre los músculos flexores y entra a la mano a través del túnel carpiano.
Su función motora es controlar el antebrazo, por lo que será clave en la construcción activa de las formas gote.
Permite la flexión de muñeca y dedos, la oposición del pulgar, y ofrece sensibilidad en la palma y los dedos medio, índice y pulgar.
El mayor problema con este nervio suele estar vinculado a la inflamación previa del túnel carpiano. Es una condición a notificar, ya que, de darse, no es sensato ni recomendable aplicar este tipo de ataduras.