No entender la geometría del cuerpo y de las ataduras es la causa de muchos problemas en todo tipo de ataduras.
Un error común que observamos en muchos alumnos es realizar ataduras "cuadradas", es decir, envolver el cuerpo como si fuera una caja.
Os remito a la lección en la que estudiamos las geometrías para repasar estos conceptos.
A continuación, veamos algunos problemas derivados de esta concepción errónea.
En el caso de formas tipo gote, es decir, arneses en el tórax con los brazos hacia atrás, esta práctica no solo supone un problema técnico que reducirá la efectividad de la atadura, sino también un riesgo físico para la persona atada.
El error más común es atar el cuerpo como si fuera un cuadrado, de forma que se tienen dos lados cortos (los costados) y dos lados largos (pecho y espalda).
Esta aplicación de la atadura hará que el reparto de fuerzas sea irregular, llevando la mayor parte de la carga a los lados cortos, es decir, a los costados.
Estas fuerzas comprimirán el cuerpo, apretando los brazos contra las costillas. Esto, por un lado, limitará la capacidad de respuesta de los músculos de los brazos y los costados; pero, por otro lado, y dependiendo de las circunstancias, especialmente de la anatomía de la persona atada, puede causar compresión de nervios.
Esto sucede especialmente en personas con brazos y tórax anchos (la mayor parte de los occidentales), pero también en personas "huesudas". Al apretar los brazos contra el cuerpo con la atadura, los nervios se ven presionados contra los huesos, especialmente el nervio radial contra el húmero en la zona interna del brazo.
A nivel técnico, esta presión impide activar adecuadamente la musculatura y establecer cadenas cinéticas desde el antebrazo hacia los costados y el core, con lo que la persona atada queda colgada como un objeto si se aplica suspensión.
Para evitarlo, debemos aplicar la cuerda siguiendo la anatomía del cuerpo. Las líneas no deben ser paralelas al suelo, sino que han de buscar vectores que dirijan las fuerzas hacia el punto y la dirección que nos interesan.
Cuando una atadura rodea el cuerpo, debemos "envolverlo" (musubi) siguiendo su forma y estructuras naturales.
El movimiento de quien ata deberá formar un radian, ser circular, y el manejo de fuerzas, triangular, gestionando el triángulo desde uno de sus vértices.
No se trata de apretar el cuerpo para comprimirlo como si fuéramos a exprimirlo, sino de llevarlo a la posición en la que será más eficaz biomecánicamente para las cargas o fuerzas a las que va a ser sometido.
Si visualizamos un halcón (o un ave de presa similar) cuando se lanza en picado para capturar una presa, pliega sus alas hacia atrás, pegándolas al cuerpo en forma de V, con las puntas de sus alas actuando como estabilizadores, pero manteniendo pleno control sobre ellas para, cuando necesite parar y remontar, poder desplegarlas sin problemas.
En un gote, la biomecánica es similar: los hombros se rotan hacia atrás para "plegar el cuerpo" y permitir enviar fuerzas (no es lo mismo que cargar peso) desde los antebrazos hacia la articulación esternoclavicular. Esa es la V, con el vértice en el pecho y cada uno de los lados en un antebrazo, siendo los dedos meñiques los que actúan como estabilizadores.
Con esta imagen en mente, es fácil entender por qué motivo las líneas paralelas y las fuerzas aplicadas formando una caja cuadrada no son eficientes, sino contraproducentes.