Desatar forma parte de la sesión de shibari, y hacerlo de forma apropiada es importante.
Antes de ofrecer algunas recomendaciones sobre cómo desatar, recordemos que en el shibari erótico no tiene sentido seguir ningún patrón, ni siquiera cerrar las ataduras.
Limitarnos a repetir patrones restará toda la espontaneidad y la posibilidad de adaptación del shibari al momento que estamos viviendo.
No pocas veces, los alumnos comentan: «Vale, ya hice el atado, ¿y ahora qué?».
Por ello, debemos plantearnos si, en la interacción que llevamos a cabo, vamos a crear una estructura con las cuerdas y, en tal caso, si la vamos a cerrar.
Sea cual sea la opción, debemos mantener siempre la tensión y la integridad estructural de la forma creada.
A la hora de cerrar la atadura, lo más apropiado es la simplicidad: un nudo sencillo y seguro, estable pero fácil de desatar.
Si sobra cuerda, se puede recoger o disimular en la atadura por estética y para que no estorbe.
No es aconsejable hacer «empuñaduras» o gastar la cuerda en envolver el tronco o la estructura, ya que, por un lado, complicará la transmisión de fuerzas y tensión y, por otro, dificultará el desatado.
Integrando el desatado
Desatar es una parte tan importante del shibari erótico como atar.
Entendamos que no ha de ser necesariamente el final; puedes iniciar una atadura, deshacerla, hacer otra, deshacerla...
Si recordáis la lección en la que estudiamos el proceso emocional, este se representaba con una curva en forma de campana, con un tramo ascendente en el que podemos seguir incrementando el deseo.
En esta fase, no tenemos por qué limitarnos a una única forma o atadura; es más, deberíamos variar para adaptarnos al momento.
Mientras sigamos en esta fase, el desatado entre una forma y otra también debe integrarse en el juego.
Siguiendo con la curva de las emociones, una vez superado el pico emocional, es decir, a partir del momento en que la persona atada deja de tener energía suficiente para seguir generando deseo, será el momento de desatar.
Al igual que la subida, la bajada debe ser progresiva, pero no monótona; cuidad los tiempos, adecuándolos a la respuesta de la persona atada.
Mantener la tensión
Durante el desatado, es clave mantener la tensión. Aflojar la atadura provocará que su estructura se colapse, facilitando que las cuerdas se enreden y sea más difícil desatar.
Para la persona atada, la sensación de laxitud en las cuerdas puede ser demasiado brusca; pasar de sentir su contacto a perder su apoyo no suele ser agradable.
Para gestionar la tensión de forma correcta mientras desatas, tienes que comprender bien la estructura creada, de modo que puedas anticiparte al siguiente paso y bloquear la cuerda para que la forma creada siempre mantenga la tensión.