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Sekibaku (責縛) - Shoden (初段)
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El objetivo de esta práctica es aprender a construir un gote sólido mediante la técnica de contratensión.

Pero no solamente se trata de construir una atadura siguiendo patrones y replicando la figura sin entenderla.

La clave es gestionar la tensión para obtener una figura funcional y segura.

Las estructuras tipo gote se caracterizan por conectar las articulaciones sacroilíaca y esternoclavicular, con estabilización del conjunto articular hombro-escápula, permitiendo enviar la fuerza de una a otra y apoyándose la persona atada en la estructura de cuerdas.

Eso es lo que buscaremos con esta forma.

Claves

Para que esta práctica sea fructífera, necesitaréis manejaros con soltura en las siguientes técnicas:

Postura y balance

Partiendo y manteniéndose primero cada uno en una postura anatómicamente neutra y, posteriormente, estableciendo un único circuito cinético entre ambos cuerpos por medio de la cuerda.

Sin esta gestión de los cuerpos será complejo establecer una primera tensión y, por supuesto, mucho más difícil o imposible gestionar la contratensión.

Tensión en cuerpo y cuerda

Una vez tengamos un circuito cinético en cada uno de los cuerpos, o mejor, uno compartido entre ambos, debemos gestionarlo mediante la cuerda, estableciendo vectores que redistribuyan las fuerzas y cargas en una u otra dirección.

Normalmente buscaremos mantener la misma tensión en cuerpo que en cuerda y regularla tratando de establecer una suma cercana a cero si vamos a permanecer estáticos, o con valores positivos o negativos según queramos gestionar el cuerpo hacia arriba o hacia abajo.

De esta forma, por medio de la tensión utilizamos la fuerza de reacción del suelo para subir o bajar el cuerpo de la persona atada, mientras que será la estructura en X (espiral) del cuerpo la que nos facilitará su torsión o rotación.

Comunicación no verbal

Siempre que practiquéis un ejercicio, es fundamental la comunicación verbal, especialmente de la persona atada hacia quien ata, transmitiéndole sus sensaciones y apreciaciones sobre la marcha.

También de quien ata, para consultar sobre los progresos e informar sobre las intenciones y resultados esperados.

Este feedback mutuo en práctica servirá para empezar a entender cómo funciona el cuerpo y cómo responder ante diferentes aplicaciones de la misma técnica.

Esto nos permitirá, en juego o sesión, mantener dinámicas más intuitivas sin tener que recurrir a preguntas disruptivas (“¿está bien así?”).

Por supuesto, la persona atada debe informar siempre y en todo momento a quien la ata si algo va mal o puede estar mejor… esto de forma natural, informativa, sin convertirlo en crítica ni ser tomado como ofensa o falta de respeto.

Paso a paso

Veamos cómo construir la figura paso a paso:

1. Postura (ambas personas)

Para empezar, es fundamental que ambas personas mantengan una posición de balance, ya sea de pie o sentados.

Vamos a utilizar de forma activa la musculatura, por lo que la postura es clave.

  • Para la persona que ata: es importante moverse con soltura y suavidad, sin sacudir ni pegar tirones. Los movimientos deben ser fluidos y no afectar a la estabilidad de la persona atada ni a la propia.
  • Para la persona atada: mantener la activación muscular es esencial para conservar la postura y evitar desestabilización. Debes apoyarte en las ataduras de los antebrazos para impulsar tu cuerpo hacia la línea del pecho y notar que hay una conexión física entre ambas partes de tu cuerpo.

2. Rotación de hombros (uno y luego el otro)

Comenzamos, como es habitual, rotando los hombros hacia atrás, primero uno, luego el otro.

Esto ya lo hemos visto en clases anteriores, por lo que no debería suponer un problema si lo habéis practicado.

Si este paso se os complica o encontráis dificultades, consultad a los instructores. No tiene sentido avanzar si no se ejecuta correctamente este primer movimiento.

Recordatorio: los brazos deben llegar hasta donde la persona atada pueda mantener la activación muscular (tríceps) y la estabilidad escapular (escápulas planas).

Visualmente es más bonito si los brazos se cruzan, y resulta muy espectacular en una foto si se flexionan dramáticamente y las manos apuntan al cielo. Sin embargo, esto normalmente no es funcional ni seguro. Así que no os preocupéis si la persona atada no llega a juntar los brazos.

Consejo: si la persona atada no puede cruzar los brazos hacia atrás de manera activa, se puede solucionar creando dos “grilletes”, uno en cada antebrazo.
Eso sí, la cuerda que sigue para construir la forma debe pasar por el punto intermedio entre ambos brazos, por lo que tendréis que añadir un bloqueo o algo que la fije en ese punto.

Con ambos brazos atrás, debemos asegurarnos de mantener la restricción de forma efectiva. Esto significa que la persona atada debe sostener la activación muscular.

Para lograrlo, el contacto entre ambas personas es clave.

Quien ata debe mantener, con la cuerda mejor que con las manos, la tensión corporal de la persona atada, modulando la intensidad y la dirección.

3. Hon musubi

Cerramos un hon musubi. Fijaos en la dirección en la que sale la cuerda desde el nudo.

Cuando se construye el hon musubi, es frecuente hacerlo “en horizontal”, paralelo al suelo.

Esto es un error, ya que de esa forma no estamos generando un vector que envíe la energía desde el antebrazo hacia el pecho, sino que estaremos “tirando” de la persona atada hacia atrás.

Procurad construir el hon musubi “hacia arriba”, siguiendo la línea de la columna vertebral, de manera que forme un triángulo con el vértice hacia arriba.

Si la dirección de la cuerda os sale naturalmente hacia el lado que no os interesa, necesitáis trabajar más en el hon musubi hasta dominarlo.

4. Paso del hombro

Ahora llevamos la cuerda hacia el hombro, al lado que más os guste; en mi caso, el izquierdo.

Hay quienes dicen que, puesto que la sangre circula de izquierda a derecha, es mejor empezar en esa dirección. Lo mismo ocurre si queremos utilizar la energía ki.

Yo lo hago así porque soy zurdo.

Tomemos como referencia anatómica el pliegue de la axila.

Atención: no llevéis la cuerda demasiado cerca del hombro, para evitar que se deslice, ni demasiado hacia el centro del brazo. Debe apoyarse sobre la masa muscular.

El paso de la cuerda hacia la parte delantera del cuerpo es clave. No debe empujar el hombro hacia delante, ya que esto descompondría toda la postura.

Con una mano ayudamos al hombro reteniéndolo y, con la otra, movemos la cuerda en línea recta, evitando “enroscar”.

No agarréis el hombro con fuerza ni tiréis de él como si fuese algo inerte. Utilizad la fascia con suavidad, con un poco más de intensidad que una caricia, pero no mucho más.

Buscamos enviar información sutil al cerebro, no imponer nada.

En este proceso es útil que la persona que ata apoye su cuerpo ligeramente contra la persona atada, ejerciendo un suave empuje desde atrás hacia adelante y hacia arriba.

Suave empuje, simplemente: tocar y notar la reacción.
No se trata de ser un respaldo en el que la persona atada pueda reclinarse (debe mantenerse activa), ni de dar un empujón que desestabilice.

5. Cruzado en el pecho

Cruzamos la cuerda sobre el pecho, pasando por la terraza del esternón (una zona aplanada).

Nota: algunas escuelas e instructores insisten en pasar la cuerda sobre el tejido mamario. NO. Estamos buscando una articulación, un punto de gestión del cuerpo. Para tocar teta ya habrá tiempo.

Al pasar la cuerda por el otro hombro, el propio movimiento ya nos ayuda a colocarlo correctamente, aunque no está de más estimular la fascia.

Para mayor eficacia, verifiquemos que la cuerda incida con la misma tensión en ambos hombros y aproximadamente a la misma altura.

Importante: no apretamos el cuerpo lateralmente, estrujándolo. Lo envolvemos de forma que facilite la rotación de los brazos hacia atrás y la apertura del pecho.

Durante este proceso, asegurémonos de que las costillas no “apuntan” hacia adelante, que la pelvis se mantiene en posición neutra y que no se pierde la activación muscular.

6. Cambio de dirección

Este es el movimiento que da nombre al ejercicio: el cambio de dirección.

La cuerda que viene del hombro se cruza en la espalda con la cuerda que viene de los antebrazos.

Pasa por debajo y cambia de dirección, tensándose.

La idea es dejar ese punto de cruce sobre la columna vertebral, en el centro del cuerpo.

Sin embargo, si simplemente tiramos, estaremos estrujando el cuerpo.

Por lo tanto, debemos controlar la dirección y, usando una mano, asegurar las cuerdas para que, al tensar, no se separen del cuerpo, manteniendo la estructura en su conjunto.

Si al tensar tiramos de los antebrazos y estos suben, es posible que la persona atada pierda toda activación muscular, haciendo que la atadura deje de ser funcional y segura.

Para evitar esto, la mano que colocamos sobre la estructura debe empujar levemente la cuerda hacia abajo. Es decir, para que los brazos suban, baja la línea de cuerda.

Es útil que la persona que ata se desplace lateralmente mientras realiza esta maniobra, lo que ayuda a que todo el proceso sea más fluido y orgánico.

En una primera práctica, o si buscamos una forma extremadamente simple, aquí podemos cerrar la atadura.

7. Cierre

Siempre revisando la postura, completamos la forma y cerramos.

Para ello, llevamos la cuerda sobrante de la primera línea a los grilletes o single column de los antebrazos.

Si disponemos de suficiente cuerda, damos más vueltas reforzando esta estructura; y si vamos justos, recogeremos la estructura por su centro y suavemente la llevaremos hacia arriba.

Si es posible, apoyamos esta cuerda que sube en la primera línea, tirando de ella hacia abajo para ajustar aún más la tensión.

En cuanto al cierre, no os compliquéis la vida. Una lazada recogiendo la cuerda sobrante es suficiente. Si la cuerda queda muy justa, se puede bloquear entre otras cuerdas que tengan tensión.

Repasamos la forma: primero revisamos la anatomía, luego ajustamos la cuerda y volvemos a revisar la anatomía.

En el estudio, con la repetición y la concentración, es posible que en algún momento se pierda la activación.

En ese caso, corregir la postura y seguir adelante no es la mejor opción. Empecemos desde el principio otra vez. Estamos aprendiendo, y esa es la mejor manera de progresar.

Manejo

Las formas tipo gote se manejan siempre desde el núcleo central, donde las cuerdas se cruzan y se realiza el cierre. El manejo debe realizarse mediante movimientos circulares, utilizando el balance de la persona atada y no la fuerza.

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