Lección dedicada a conocer cuál es la función de la segunda línea (cuerda) en estructuras tipo gote, cuándo utilizarla y cómo hacerlo de forma eficiente.
La segunda línea, o cuerda, es un elemento común en formatos tipo gote o takate kote y se sitúa por debajo del pecho.
¿Cuál es la función de la segunda línea en el gote shibari?
Desde la perspectiva biomecánica, su función es única y exclusivamente ofrecer una información táctil a la persona atada, actuando como un «recordatorio» para ayudar en la activación del core.
Esto es, sin ejercer presión, simplemente por su presencia, efectúa una suave retención de la caja torácica, lo que evitará que la persona atada sitúe sus costillas por delante de la cadera, desactive el core y curve las lumbares.
Esta función se conoce como pinch, y quienes utilizan cintas o sujetadores deportivos conocen bien su efecto y mecanismo.
Un detalle a tener en cuenta sobre su funcionalidad es que desbalancea la estructura, añadiendo una carga hacia abajo.
La estructura gote con una sola línea y apoyo en los antebrazos es una forma balanceada: los grilletes de las manos «tiran» hacia arriba, y la línea de cuerda que envuelve el cuerpo, hacia abajo, estableciendo un circuito cinético entre la articulación esternoclavicular y la sacroiliaca, lo que facilita la gestión del cuerpo de la persona atada.
Esta segunda línea añade una carga extra, genera más activación y la incorpora al circuito, por lo que la persona atada debe responder redirigiendo hacia arriba la fuerza (de reacción) que le devuelve el suelo.
Dicha carga extra facilitará que, en el momento en que se añada una línea de vida, se inicie la suspensión, ya que la propia línea de vida compensa hacia arriba, facilitando que el cuerpo se eleve (suspenda) en vez de colgar.
¿Dónde se sitúa la segunda línea del gote shibari?
Habitualmente, la imaginería popular en redes sociales, e incluso instructores mal informados o con peores intenciones, la sitúan justo bajo los pechos, especialmente si son femeninos, lo más arriba posible que permita el tejido mamario.
Así, actuando en conjunto con una línea superior situada sobre la parte alta del tejido mamario, crean un efecto de «mamografía» muy apreciado en ciertos géneros de pornografía, pero totalmente alejado de una funcionalidad práctica y, por supuesto, de una práctica segura.
Para que genere el efecto pinch y active la respuesta del core, su colocación ha de ser en el «bajo pecho», zona también conocida como «banda submarina» en algunos países.
Anatómicamente, se corresponde con la región inferior del tórax, sobre el borde costal y por encima del abdomen.
Es importante evitar colocarla sobre el diafragma. Para encontrar el punto adecuado para cada persona, lo más fácil es que la propia persona indique cuál es la altura correcta.
¿Cuándo utilizar la segunda línea del gote?
Realmente, en muy pocos casos.
El primero y fundamental es cuando se va a llevar a cabo algún tipo de suspensión, sea total o parcial.
El extra de activación que aplica y su «carga» encuentran su balance y «vía de escape» en la línea de vida, facilitando que el cuerpo se eleve, por aplicación de las leyes de la física (Newton).
Esto significa que, si no se va a realizar una suspensión o a añadir esa línea de vida, el uso de la segunda cuerda en el gote es totalmente innecesario e incluso contraproducente, ya que añade una carga y un desbalance a la persona atada, lo que, por una parte, le causará más fatiga, al requerir energía y esfuerzo consciente para gestionarlo, y, por otra, dificultará el manejo de su cuerpo al desequilibrar los circuitos cinéticos.
El otro caso en que resulta interesante aplicar esta segunda cuerda es en personas que tienen problemas para activar o mantener la activación del core.
Esto puede deberse a una falta general de tono muscular o a circunstancias de la vida, como, por ejemplo, mujeres que hayan pasado por un embarazo y aún no se hayan recuperado de la distensión abdominal.
¿Cómo aplicar la segunda cuerda en el gote?
Es importante que no esté apretada, ya que no se trata de una sujeción o restricción, sino de un refuerzo táctil. Las cintas y los elásticos de los sujetadores deportivos son una buena referencia.
Dependiendo de la figura en particular o del uso que se le tenga previsto dar, una buena proporción es que no supere el 30 % de la tensión aplicada en la primera línea.
Tampoco debe estar floja; tiene que mantener su presencia y gestionar la activación del core sin ser molesta, ni por exceso ni por defecto.
En este curso trabajamos fundamentalmente sobre formas con estructura de «árbol», con un tronco central y las líneas bloqueándose una a una en él, lo que se conoce como «estilo Akechi». En general, no utilizamos contratensiones (como en el «estilo Naka»).
Esto implica algunas consideraciones generales:
- El «tallo» o «tronco central» se sitúa sobre la columna vertebral, paralelo a ella y lo más cerca posible del cuerpo.
- La dirección de giro es siempre la misma. Si, por ejemplo, comenzamos la primera línea girando de izquierda a derecha, mantendremos esa dirección en la segunda.
- Cuando una línea se cruza con el tallo, pasa por debajo, para que, al aplicar fuerzas, la estructura se pegue lo más posible al cuerpo.
- Cada línea o pieza que sale del tallo se «aisla» del resto dando una vuelta de cuerda al tallo al finalizarla. Así, tras cerrar la primera línea, si vamos a aplicar una segunda, rodeamos una vez el tallo en la dirección de la atadura. Al finalizar la segunda línea, si vamos a añadir una tercera, kanukis o refuerzos en los antebrazos, haremos lo propio.
De esta forma, las fuerzas y cargas a las que se ve sometida la atadura serán absorbidas por las partes destinadas a ello, mientras que las estructuras con funciones específicas, como esta segunda línea, no se verán afectadas y mantendrán su consistencia.
Aplicamos la cuerda para gestionar el cuerpo, no para crear formas o patrones predeterminados.
Por lo tanto, si no es necesaria, no la usaremos, y si la empleamos, será adaptándola tanto a la persona en particular como al momento y al uso que le vamos a dar.